Es muy de desear que los fieles participen, del Cuerpo del Señor con hostias consagradas en la misma Misa y, en los casos previstos, participen del cáliz, de modo que aparezca mejor, por los signos externos, que la Comunión es una participación en el sacrificio que entonces mismo se celebra. (Constitución Apostólica Missale Romanum, de Pablo VI, del 3 de abril del 1969; Congregación de Ritos en la Instrucción Eucharisticum mysterium, del 25 de mayo de 1967; Congregación para la Disciplina de los Sacramentos, Instrucción Inmensae caritatis/(100), del 29 de enero de 1973).
Para que, en el banquete eucarístico, la plenitud del signo aparezca ante los fieles laicos con mayor claridad, son admitidos a la Comunión bajo las dos especies también los fieles laicos, en los casos indicados en los libros litúrgicos, con la debida catequesis previa y en el mismo momento, sobre los principios dogmáticos que en esta materia estableció el Concilio Ecuménico Tridentino. (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; Instrucción Redemptionis Sacramentum, del 25 de marzo del 2004).
La Congregación para el Culto Divino, mediante la Instrucción Memoriale Domini de 1969 (541-545) autorizó a cada Conferencia Episcopal, en su territorio, distribuir a los fieles la comunión en la mano.
El que comulga en la mano, inmediatamente después de recibir la hostia, la consume íntegramente. (Constitución Apostólica Missale Romanum de Pablo VI, del 3 de abril del 1969). No debe llevársela a su asiento o casa ni guardársela.
Los fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo establecido por la Conferencia Episcopal. (Instrucción Redemptionis Sacramentum de la Congregación de la Fe;Constitución Apostólica Missale Romanum, n° 160).
Quien ya ha recibido la santísima Eucaristía, puede recibirla de nuevo el mismo día solamente dentro de la celebración eucarística en la que participe (canon 917 del. Código de Derecho Canónico). Se debe administrar el Viático a los fieles cristianos que se hallen en peligro de muerte aunque hubieran recibido la sagrada comunión el mismo día (canon 921, 2).
Los sacerdotes pueden designar, a una persona idónea que, en casos de verdadera necesidad y ocasionalmente, distribuya la sagrada comunión (Misal Romano, Apéndice: Rito para designar un ministro ocasional para la distribución de la Sagrada Comunión).
Decir, sostener y propagar que la comunión en la mano es una herejía o un sacrilegio es completamente falso, se considera una opinión atrevida y grave contra la Iglesia y crea una gran confusión a los fieles.
Quien arroja por tierra las especies consagradas o las ultraja intencionadamente y muy seriamente, o las lleva o retiene con una finalidad sacrílega, incurre en excomunión reservada a la Sede Apostólica (canon 1367 del Código de Derecho Canónico).
