Un joven perdió los dos ojos en un accidente Después de la cirugía y tratamiento sicológico aceptó su nueva situación, aprendió el sistema Braille para leer y escribir y decidió estudiar una carrera universitaria. Un día su padre le dijo: Ya has aprendido a caminar solo, así que mañana colocarás las diez contraventanas de la casa. El joven se llenó internamente de rabia, pero se calmó pronto porque comprendió que podía
Al día siguiente el joven fue al sótano, cogió la escalera y las herramientas y subió al primer piso para dejarlas. Volvió, subió diez veces con las contraventanas y las colocó todas. Después se fue a su cuarto. El padre y la madre hablaron a solas, la madre le dijo a su esposo que lo vio a éste cómo estuvo presente a un metro de distancia de su hijo durante todo el tiempo que duró el trabajo de la colocación de las contraventanas. El hijo no percibió en ningún momento la presencia de su padre.
Durante la cena el padre felicitó al hijo por el excelente trabajo que realizó en la mañana y el hijo se lo agradeció, pero los padres no le dijeron todo lo que vieron durante su trabajo.
Este relato nos sirve para tener una vaga idea sobre cómo actúa un atributo exclusivo de Dios: la omnipresencia, que por medio de ella Dios está presente en todas partes y en todo momento. Dios no está limitado por el espacio ni el tiempo y tiene conocimiento de todo y de todos los seres angelicales, demonios, humanos, animales, vegetales, astros y micro mundo, pasado, presente y futuro.
La presencia divina es distinta de la humana porque él es espíritu; Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorar en espíritu y verdad (In 4, 24). Este atributo divino es sorprendente, está presente aquí y simultáneamente en China, en una persona que reza y en la misma persona que peca, en una persona externamente y en cada una de las células de sus órganos, en los 100.000 millones de neuronas que existen en el cerebro humano y médula espinal, en el ADN, en el nacimiento y muerte de cada ser vivo, en una persona feliz en el cielo y en otra que sufre en el infierno. Al estar presente en todo, es testigo de todo lo que somos, pensamos, deseamos y hacemos.
