Muchas personas dicen que creen en Jesús, pero hay que saber en qué Jesús creen. Hay variedad de versiones sobre él. Un asunto es saber que Jesús existió históricamente y otro asunto distinto es creer verdaderamente en Jesús. El saber es un conocimiento, el creer es un compromiso, son ámbitos diferentes.
Creen en un falso Jesús que no es Dios, es un simple hombre, pero no creen que es 100% Dios y 100% hombre. Un hombre admirable por su forma sacrificada de vivir y nada más. De carácter exaltado, atractivo e impactante para la gente. Vivió entre los pobres, pecadores y marginados infundiéndoles esperanza. Poseía la capacidad de curar enfermos, resucitar muertos y exorcizar por tener poderes diabólicos. Solo fue un líder que se enfrentó con el poder religioso de su tiempo.
Pudo tener relaciones íntimas con su discípula Maria Magdalena. Murió crucificado, pero no resucitó. La Iglesia primitiva inventó que resucitó al tercer día. Su pasión, muerte y resurrección no tienen ningún valor salvador de la pena merecida por los pecados de cada hombre; esta es una opinión o reflexión de la Iglesia. Se proclamó Maestro y predicó un ideal Reino de Dios que no influyó en nada. Fue un mártir y víctima por defender sus ideas pacifistas y humanitarias.
Vivió pobremente como un hippy ambulante de su época. Fue un excelente narrador conocedor de la vida doméstica y rural que aprovechó para conectar favorablemente con las muchedumbres. Amaba a todos sin distinción ni discriminación. Quería salvar la vida del planeta Tierra. Profundo conocedor de la realidad de la vida humana y su palabra-mensaje caló fácilmente en sus oyentes. Rompió con las costumbres y estilos del judaísmo tradicional de su tiempo.
Para su enseñanza utilizó sencillas comparaciones fundadas en su experiencia de la vida rural, con lo que atraía la atención e interés de la gente. Transmitió una religiosidad más bien espiritualista. No criticó abiertamente la política del imperio romano en su país ni a los gobernantes y ricos explotadores de los israelitas de su tiempo. Fue criticado como «comilón» y «borrachin». Fustigador implacable y polémico contra los fariseos, doctores de la Ley y escribas.
