Nunca lo corrijas, ni se te ocurra llamarle la atención. Dale todo el dinero que te exija, pero no le pidas rendición de cuentas de los gastos. Complácele todos los caprichos. No controles sus de amistades ni sus estudios. Deja que tenga toda la pornografía que quiera. Permite fotos de desnudos en las paredes de su habitación. Deja que no se acomode al horario de la casa. Que su moral personal la decida él. Que “el viernes de soltero” se prolongue incluso hasta el domingo.
No le digas nada si se excede en las bebidas alcohólicas o en las drogas. Permite que se encierre en su habitación con su chica o con otra Que no estudie ni trabaje. Que tenga relaciones sexuales con quien quiera. Que no ayude voluntariamente nada en las labores de casa. Que siempre esté sucio y desordenado su cuarto. Que regrese a casa de noche a la hora que él quiera. No te extrañes si usa vestimenta o cosas costosas sin justificación. No le exijas ayuda para la casa.
Soporta sus modales groseros y violentos. Que no acepte la disciplina doméstica. Déjate chantajear cuando desea conseguir algo. Que pronuncie palabrotas indecentes y agresivas. Que ponga a todo volumen la radio o la Tv a cualquier hora. Se cocinará en casa, todos los días, el menú que él diga. Que use el celular durante el almuerzo familiar. Que lleve mascotas a la casa y no las cuide. Que se alce los cambios de las compras dejados encima de la mesa.
Pórtate como un ciego, sordo y mudo con su vida. Que se lleve cosas valiosas o útiles de la casa sin permiso. Que lleve a casa a sus amigos para organizar fiestas con abundancia de bebidas alcohólicas. No te importe nada si se quejan los vecinos y justifica su conducta. Que siempre tenga la ropa limpia y planchada como a él le gusta y no te lo agradezca. Que el día de tus cumpleaños ni te felicite ni te regale ni una flor. Que te aguantes las ganas de llorar y gritar.
Que prenda todas las luces que quiera de la casa y nunca las apague. Que tengas que lustrarle cada día sus zapatos y limpiar el barro del calzado deportivo cuando haya llovido. No te sorprenda que sus amigos tengan una pinta evidente de maleantes. No te extrañe que más de una vez te haya faltado el respeto que te mereces. Puede que en alguna ocasión haya ido a tu casa la policía para preguntar por tu hijo y has tenido que darle una respuesta evasiva.
Está a punto de conseguir el diploma de «delincuente», pero eso nos lo contarás tú. La cruz que llevas es grande, tu sufrimiento y desconsuelo son enormes, las ilusiones y esperanzas que pusiste en él se han hundido. Un hijo joven se ha ido por el camino ancho y fácil. Tarde son los pesares. Reconstruye tu vida por el camino de la fe y la confianza en el Señor que te concederá la fortaleza que necesitas. Ora insistentemente al Dios de la Vida por medio de su Hijo Jesús
