No tenemos una biografía de Jesús de Nazaret. Los Evangelios nos transmiten la experiencia del Jesús en el que creyeron las primeras comunidades cristianas. Los Evangelios no son un tratado de teología, sino una experiencia de fe compartida sobre Jesús. Un Jesús humano como nosotros, menos en el pecado, pero que vive prácticamente el amor, la misericordia, la humildad, la sencillez, la pobreza, etc.
Atrae a la gente por su forma de afrontar la vida con sus alegrías y problemas, su amor a los pobres y enfermos, su misericordia con los débiles y pecadores; su cercanía con el pueblo, su crítica a los poderosos y engañadores, su respeto a los niños y mujeres, llora ante la muerte de un amigo y la incredulidad de un pueblo, da gracias a Dios Padre porque ha ocultado los secretos del Reino a los sabios y entendidos y los ha revelado a los pobres y sencillos. Sus contemporáneos no pueden creer que Jesús sea Dios.
Siente miedo y huye del gobernante que intenta detenerlo, no tiene esposa ni nada propio, vive de la generosidad de los pobres. Tiene clara su vocación de anunciar la Buena Noticia a los pobres, a los que sufren, enfermos, pecadores, marginados y esto le causa oposición de los poderosos. Explica la ley de Dios como su Padre quiere, sin interpretaciones engañosas No se deja llevar de prejuicios sobre las personas. Da esperanzas e ilusiones al pueblo hundido en la miseria y la depresión. Las muchedumbres le siguen porque encuentran en él la forma de vivir de otra manera más humana, digna y feliz.
Él anuncia una vida eterna que no se termina con la muerte biológica. Se define como Camino, Verdad y Vida, como Resurrección. Considera a sus fieles seguidores como luz del mundo. Enseñó a orar al Padre con una plegaria muy comprometida: el padrenuestro, que resume el mensaje y estilo de vida propuesto en su mensaje del Reino de Dios. La fe en él afecta radicalmente a todas las realidades humanas personales y sociales. Su mensaje ha llegado hasta nosotros, no es algo pasajero, trasciende el tiempo, las culturas y las ideologías
Como Hijo de Dios Padre, se encarnó por obra del Espíritu Santo en el vientre de María, se hizo hombre, pero sin pecado por tener la naturaleza divina. Por su pasión, muerte y resurrección nos consiguió el perdón de nuestros pecados si nos arrepentimos y los confesamos sin ocultar ninguno, y la vida eterna pues nuestra vida biológica no termina en la muerte, nos promete la resurrección si creemos que él vive. Jesús, con su muerte biológica muere su naturaleza humana, pero no muere su naturaleza y persona divina. Dios es inmortal, como hombre se somete a la muerte, pero como Dios supera la muerte biológica y resucita.
La fe comprometida en la resurrección de Jesús nos ofrece la esperanza absoluta de nuestra propia resurrección. Sus seguidores fieles tenemos su promesa de vivir felices eternamente. Esto nos plantea revisar responsablemente nuestra vida cristiana, si es auténtica o es un fracaso. Con el futuro eterno personal no se puede jugar ni engañar a la Misericordia de Dios. La vida eterna feliz no nos la merecemos es el regalo de la Trinidad a los que creemos que Jesús resucitado es el Señor y vivimos los compromisos del Reino de Dios.
