Shalom (La paz sea contigo).
Siendo yo adolescente, un día me llamó mi madre y con mi padre nos sentamos alrededor de la mesa. Ella me dijo, yo me quedé embarazada de ti sin concurso de ningún varón. Te cuento lo que me ocurrió aquí en Nazaret.
Siendo muy jovencita, estaba sola en casa, la habitación se iluminó con una luz suave y maravillosa. Se presentó el ángel Gabriel que me dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Me turbé y pensé qué significaba este saludo. Él me hablo: No temas, María has hallado gracia ante Dios; concebirás y darás a luz un hijo a quien pondrás el nombre de Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob por los siglos de los siglos y su reino no tendrá fin. Me puse a pensar seriamente.
Le respondí: ¿Cómo ocurrirá esto, pues no conozco varón? Él me dijo: El espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que nacerá será santo y será llamado Hijo de Dios. Quedé desconcertada pues sus palabras eran la voluntad de Dios. Entonces le dije: He aquí la esclava del Señor. El ángel desapareció y la habitación perdió la luminosidad. Estaba sola.
Siempre he guardado en mi corazón este acontecimiento; me siento envuelta en un sorprendente misterio. Tú eres un chico normal, pero tienes algo que te hace distinto, diferente a los chicos de tu edad. El mensaje del ángel supera la capacidad de mi entendimiento. Lo mismo le pasa a tu padre José. Tú qué nos dices.
Le respondí muy brevemente: Dios es uno solo, integrado por tres personas. Mi Padre, junto con el Espíritu Santo y yo, el Hijo, decidimos desde toda la eternidad que yo asumiese la naturaleza humana para salvar al hombre de la culpa del pecado, de la muerte eterna y ser feliz en la vida eterna. Mi nombre Jesús, que significa Yahvé salva, resume mi misión en el mundo. El mensaje que te dio el ángel Gabriel sintetiza el plan de salvación programado por la trinidad.
El amor de mi Padre te concederá el Espíritu Santo. JESÚS de NAZARET
