YO CREO EN OTRO DIOS

Yo no creo en un Dios que:

Castigue a una joven con un cáncer de mama por haber tenido una fornicación.

Espíe y anote en su libro las inocentes travesuras de un niño para vengarse por ellas.

No tenga pena de un padre cuyo sueldo no es suficiente para mantener a su familia.

Haga la «vista gorda» ante una clara política gubernamental antidemocrática.

Acepte la sentencia injusta de un juez en colaboración con el ministerio público.

No comprenda a una madre soltera que se negó a abortar, a pesar de las presiones.

Sea duro con una mujer sin trabajo y mantenga a sus hijos como trabajadora sexual.

No se compadezca de una persona que volvió a las dogas y alcohol, aunque luchó.

Acepte a un rico que no comparte sus bienes con los pobres, excluidos y marginados.

Esté contento y feliz con un sacerdote que no cumple la palabra de Dios que predica.

No se llene de ira al ver tantos corruptos que se aprovechan de los seres más débiles.

Se quede pasivo ante los que propagan mentiras graves, medias verdades y calumnias.

No «reviente» contra violadores de menores, feminicidas, se trata y tráfico de personas.

Contemple inmutable la corrupción, el narcotráfico y la politización de la justicia.

Aplauda la carencia total de la independencia de los distintos poderes del Estado.

Mire a otro lado para no ver y condenar el adulterio de un cónyuge.

 

No se entere del empresario que no asegura a sus empleados según la ley social.

No sonría feliz al contemplar las travesuras de un niño de corazón limpio y sin malicia.

Esté en paz con la señora que reza tres rosarios y no da el sueldo justo a la empleada.

Es mudo si un cónyuge se venga de su cónyuge infiel al pagarle con la misma moneda.

 

Impávido por un referéndum y elecciones manipuladas al antojo del poder político.

Que estas manipulaciones no hayan sido juzgadas ni condenadas por el poder judicial.

Asombrado por los sobornos que corren a todos los niveles en los poderes estatales.

Sorprendido por la incredulidad e idolatría de muchos que se dicen fieles católicos.

Yo creo en el Dios que:

Ama inmensamente a toda persona humana, creada por él a su imagen y semejanza.

Quiere compartir generosamente su felicidad con la persona humana, para siempre.

Dictó los Diez Mandamientos para que respetemos los derechos divinos y humanos.

Considera pecador a quien no cumple su Ley impresa en toda conciencia humana.

 

Por el pecado grave se ofende a la inmensa dignidad que él posee como Dios.

Tanto ama al mundo que envió a su Hijo para perdonar la deuda humana pendiente.

Al humano arrepentido y perdonado le devuelve su dignidad de hijo adoptivo de Dios.

Propone a toda la humanidad la implantación, aquí y ahora, del Reinado de Dios.

 

Es el único y solo Dios verdadero en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Hay que adorarlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.

No tolera los ídolos: familia, dinero, drogas, enemistades, odios, lujuria, injusticias,

asesinatos, robos, brujerías, maldiciones, blasfemias, mentiras, venganzas, etc.

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