El tiempo comenzó cuando Dios creó el universo (los científicos calculan unos 25.000 millones de años) y concluirá con el fin del mundo (al agotarse la energía del sistema planetario; el sol ya ha consumido 1/3 de su energía), entonces Dios creará nuevos cielos y tierra nueva (2 Pe 3,13; Ap 21, 1). El tiempo es la magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. El hombre para medir el tiempo inventó el reloj.
La eternidad es la perpetuidad sin principio, sucesión ni fin; en otras palabras es la posesión simultánea y perfecta de una vida interminable. Es un atributo de Dios, es decir, una de las perfecciones propias de la esencia de Dios como su sabiduría, omnipotencia, omnipresencia, amor, santidad, justicia, misericordia, bondad, etc. No tener comienzo en el pasado ni fin en el futuro. Estamos ante un gran misterio que no puede comprender la inteligencia humana, le sobrepasa.
Cuando hablamos de la vida perdurable de la persona humana después de la muerte nos referimos a la vida eterna feliz en el cielo gozando de Dios para siempre y a la vida eterna desgraciada en el infierno sufriendo con el Maligno para siempre; la salvación eterna como regalo gratuito de Dios, sin merecerlo, o la auto condenación eterna por no haber respondido fielmente a la gracia de Dios.
Los israelitas usaban la palabra olam cuyo significado es una duración indeterminada en el pasado y para siempre en el futuro. El Dios de Israel es El Olam, El Eterno que lo define por su vinculación con las personas con las que se relaciona: Abraham,Isaac, Jacob, (Ex 3,6) etc. Tú eres siempre el mismo, tus años no se acabarán (Sal 101). Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia (Sal 117, 1-4). La eternidad no es medible y, por tanto, no necesita reloj.
En cambio para la cultura griega la eternidad se opone al tiempo; la característica de éste es la sucesión, pero la eternidad no tiene principio ni fin. El hombre ha llegado reflexionar sobre la realidad del tiempo y la eternidad. La fe nos lleva a creer en el fin del mundo y en la creación por Dios de unos nuevos cielos y tierra nueva.
