Un barco se encuentra a la deriva cuando se desvía del rumbo establecido, por efecto del viento, del mar o de la corriente. Se mueve sin rumbo, navega de un lado para otro, no utiliza el timón, se encuentra a merced del viento, el mar y la corriente. Está perdido, sin brújula es un juguete del viento y de las corrientes. El navegante ignora dónde atracará al final del viaje.
Esto le ocurre a las personas que viven como describe la canción A mi manera, interpretada por Paul Anka, Frank Sinatra y muchos otros. La letra dice en síntesis: Viví la inmensidad sin conocer jamás fronteras; juzgué sin descansar a mi manera; jamás viví un amor que para mi fuera importante; viajé y disfruté no sé si más que otro, pero a mi manera; tal vez lloré o reí, gané o perdi, pero fui feliz; también amé y puedo seguir hasta el final a mi manera; firme fui y afronté ser como era y así logré vivir, pero a mi manera; conocerás por tu vivir que no hay por qué hablar, ni qué decir ni recordar ni qué fingir, puedo seguir hasta el final a mi manera.
El texto viene a decir que cada persona decide sus propias decisiones en todos los aspectos de su vida, sin tener que ajustarse a normas morales. Cada uno asume la manera de ser personal y la vida desde una visión según su propio criterio sin referencia a ninguna norma. La letra de la canción excluye de la vida cualquier criterio externo a lo que uno vive, piensa o cree; es un personalismo absoluto, un estilo que no contiene límites ni fronteras; uno vive como le place, puede hacer lo que quiera; es un canto a la libertad total y absoluta. La vida es un caos moral.
Jesús nos propone un modelo firme para llegar al puerto final que es la vida eterna.
Jesús dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mi (Jn 14, 6). Jesús es Camino, Verdad y Vida para todo el que le sigue – desde la fe, la esperanza y la caridad – en un mundo con muchos caminos que no conducen a la feliz eternidad, en un mundo engañoso lleno de mentiras bien elaboradas, en un mundo que te arrastra a la muerte eterna. Toda persona que acepta radicalmente en su vida a Jesús tiene la seguridad de que no va a la deriva. La clave es seguir a Jesús.
