Cuando uno entra en un gran supermercado se encuentra ante un panorama que muestra todo lo que se puede comprar. Todo tiene su precio, incluso las ofertas; no hay nada regalado. Lo mismo pasa con el mundo. Te ofrece de todo, pero hay que pagar un precio alto aunque no lo parezca. Hay toda clase de ideologías, modas, estilos, verdades y mentiras, corrupción y honradez, libertad y libertinaje, etc. Los valores no tienen buena prensa, la honestidad no se valora públicamente.
El mundo dice: vive a tu manera, solo se vive una vez, disfruta todo lo que puedas, lo que deseas consíguelo ya, los compromisos no son definitivos, lo absoluto no existe, yo soy el centro de mi vida, mi libertad no tiene límites, aprovecha todas las ventajas, no desperdicies ninguna ocasión, busca el éxito, la fama y el dinero, satisfaz tus comodidades y caprichos, yo primero los demás después o nunca. Mejor hoy que mañana; paso corto, vista larga, mala intención; el tiempo es breve.
La moral es para gente anticuada yo establezco mi propia moral según me convenga en cada caso. La corrupción es permisible, casi todos caen en ella y no pasa nada. Las coimas solucionan muchos problemas a todos los niveles y en casi todos los estamentos. En cuanto al sexo: la pornografía y la masturbación son habituales, las relaciones sexuales son frecuentes sin importar edad, estado civil o religioso de la pareja. El aborto es una solución para no complicarse la vida.
Soy católico no practicante. Al culto voy para cumplir algún compromiso social. Si alguna vez tengo conciencia de pecado me confieso solo con Dios. En los juicios recurro a abogados o políticos corruptos para obtener una sentencia
favorable; aprovecho que el poder judicial depende servilmente del ejecutivo. La Iglesia no me convence ni me interesa, es una entidad anacrónica, para mí no es un buen ejemplo ni modelo, yo voy a mi aire. Busco un Dios asequible a mi yo.
De política es mejor no saber nada, es increíble caos, un laberinto con salida a ninguna parte, mucha gente improvista e incompetente, servicios/ trámites burocráticos interminables, una manada de elefantes blancos, refugio laboral para gente del partido, primero el partido y los del partido después el bien común.
